Estrés e inmunosupresión: Los principales enemigos de todas las granjas

Escrito por:
Pamela González
Gerente Línea de Porcicultura – Addera

 

Cuando hablamos de producción, debido a que los animales no se encuentran en su hábitat natural, debemos considerar al estrés como parte de la ecuación. Ya son conocidas las causas de estrés, pero vamos a hacer un repaso de los factores estresantes más comunes y cuáles son sus efectos:

 

El parto

El parto es, sin lugar a duda, un momento estresante, ya que para que pueda ocurrir es necesario que tengan lugar un sin número de cambios tanto en la madre como en el feto (van Rens y van der Lende, 2004). El progreso del parto representa un gran impacto en la supervivencia de los recién nacidos, por lo que es importante conocer los factores, características y procesos involucrados en el proceso (Maul et al., 2003; Mota-Rojas et al., 2004).

Es muy importante que los materneros, o las personas responsables (trabajadores de campo) que ayudan en el momento del parto estén familiarizados con todo el proceso del mismo y sepan cuando el parto va por buen camino, o cuando se vuelve distócico y hay que intervenir, ya que de alargarse por mucho tiempo la labor (la teoría dice que el parto debería durar entre 1.5 a 5 horas (promedio 4.5 horas)), hay probabilidades altas de que los lechones que nacen al final tengan privación de oxigeno y haya un numero elevado de nacidos muertos o que nazcan con cierta debilidad que no les permita mamar bien, lo que en consecuencia reduciría la ingestión de calostro y por ende habría una inadecuada transferencia de anticuerpos maternales (inmunidad pasiva).

 

Manejo de temperaturas

Este es un tema bastante amplio, ya que cada etapa de producción de una granja porcina requiere de diferentes ambientes y temperaturas.

Por ejemplo, si continuamos con el proceso del parto, sabemos que los lechones necesitan una temperatura de entre 30 – 32°C al nacer ya que no saben autorregular su temperatura corporal los primeros días. Sin embargo, esta elevada temperatura puede generar drásticamente una disminución en el consumo de alimento de las marranas lactantes que necesitan un ambiente con un promedio de 18 – 20°C (óptimo). Se ha demostrado que a partir de 23°C el consumo disminuye entre 150 a 300 gramos por hembra día por cada grado que se aumente. Es por este motivo que es importantísima la implementación de microclimas, donde ambos (tanto marranas como lechones) puedan llegar a su temperatura óptima sin afectarse mutuamente. Las lechoneras o las lámparas son una excelente alternativa para manejar microclimas

Por otro lado, al destetar a los lechones, éstos deben pasar a un ambiente abrigado (entre 28 – 30°C) donde se vaya disminuyendo semanalmente 2°C hasta llegar a una temperatura promedio de 22 – 24°C. Mucho frío en estas etapas es critico para los lechones y puede conllevar a presentación de enfermedades (generalmente de tipo respiratorio) y por ende disminución de parámetros productivos.

En el caso de los gorrinos de crecimiento y acabado, su temperatura óptima va entre los 20 – 22°C. Un aumento de la misma, podría conllevar a una baja ingestión de alimento y menor ganancia de peso.

Finalmente, las hembras gestantes, hembras vacías y verracos, necesitan una temperatura de entre 18 – 20°C. En el caso de una temperatura muy elevada en marranas vacías, se podría observar celos silentes. En el caso de las gestantes, el estrés calórico podría afectar a la implantación de los lechones o el buen desarrollo de los mismos. Y en el caso de los verracos, una temperatura muy elevada podría alterar la libido disminuyéndola y también generar una mala producción de semen.

 

El destete

Sabemos que tanto para marranas como para lechones, el día del destete es un día de mucho estrés. Por un lado, a la marrana le están quitando a sus bebés, mientras que por el lado de los lechones, están cambiando a un ambiente completamente nuevo, lejos de su madre, con otros individuos desconocidos, con quienes deberá pelear para establecer una jerarquía. Además de eso, cambia su alimentación de líquida a sólida y su temperatura en muchos casos no es la más adecuada.  La interacción de los lechones con estos factores estresantes tienen un efecto aditivo que incrementa el nivel de estrés que representa la separación de la cerda y el lechón durante el destete de por sí y habitualmente originan «retraso en el crecimiento», además de aumento de la susceptibilidad frente a agentes patógenos entéricos causantes de enfermedades.

 

 

El espacio

Es muy importante que se manejen bien los espacios de acuerdo a las edades/etapas de los cerdos y además las condiciones de los corrales donde se encuentran alojados los animales

En el caso de lechones, dependiendo de la ubicación de la granja (en nuestro caso costa, sierra o selva) el espacio de un cerdo destetado varía entre los 0.30 a 0.35 mts cuadrados por lechón. Para los gorrinos de engorde, la recomendación oscila entre 0.9 y 1.2 mts cuadrados. Las marranas gestantes que se encuentran alojadas en jaula, deberían tener un espacio no menor a 60 cms de ancho por 1.8 mts de largo.

Además de los espacios, debemos tener en cuenta también la cantidad de comederos y bebederos. En el caso de los comederos, dependerá del número de bocas o diseño que tenga. Para los bebederos, la regla es de un chupón por cada 10 animales y dependiendo de las etapas diferentes presiones de agua.

 

Nutrición / alimentación

El cambio de dietas inevitablemente genera situaciones de estrés, especialmente para los lechones al momento del destete (como ya lo mencioné anteriormente) ya que pasan de una alimentación líquida (leche materna) a una alimentación sólida, cuando su estómago aún no está preparado para el consumo de alimento sólido o incluso para la digestión de algunos ingredientes (como por ejemplo altas cantidades de soya). Esto conlleva al animal a tener diarreas de tipo nutricional por mala absorción o por algunos factores anti nutricionales presentes en los insumos.

En general, el cambio de alimento en cualquier etapa debe hacerse gradual, calculando 3 a 4 días para que la transición del alimento sea completa.

 

 

Movilización y transporte

El transporte para los cerdos es uno de los momentos más estresantes pues los animales son expuestos a varios factores que comprometen su bienestar, tanto físico como psicológico.

Dentro de lo que consideramos factores físicos podemos incluir los siguientes: lesiones, temperaturas extremas, vibraciones y cambios en la aceleración del vehículo; ruido, confinamiento y hacinamiento.

Por el lado psicológico, incluimos estos factores: restricción en los movimientos de los animales, olores nocivos o no familiares, novedades en el ambiente, presencia de animales desconocidos, hambre, sed y fatiga.

Por otro lado, el tiempo de transporte varía desde pocos a varios cientos de kilómetros; durante la carga, transporte y descarga de los animales, es común que éstos presenten traumatismos, pérdidas de peso e inclusive la muerte, todos ellos problemas de bienestar animal.

El manejo cuidadoso y tranquilo de los animales, por personas entrenadas, haciendo uso de instalaciones adecuadas, reduce los golpes y ayuda a mantener la calidad de la carne. Esto es importante, no solo desde el punto de vista del bienestar animal, sino desde el económico; la industria de cerdos en los Estados Unidos pierde $0.34 dólares por cerdo debido a la carne tipo pálida, suave y exudativa (PSE), y $0.08 por cerdo, debido a los golpes, llegando a pérdidas por decomiso de animales traumatizados, de $12.50 dólares. Por otro lado, se ha señalado que la muerte en tránsito, para el caso del Reino Unido, representa 10,500 cerdos al año. (Fuente: porcicultura.com)

 

Otros factores estresantes

Múltiples factores además de los antes mencionados generan estrés en los animales, como por ejemplo los siguientes que simplemente voy a enlistar:

  • Descolmillaje y corte de cola
  • Mordedura de colas y orejas
  • Morder las barras de las jaulas (generalmente en gestación)
  • Lechones mamones (de prepucio y ombligos) esto generalmente ocurre al destete
  • Deficiencias nutricionales (esto puede generar lo que comúnmente conocemos como “pica”)

Como podemos ver, los factores estresantes en las explotaciones porcinas están presentes en todas partes, lo que inevitablemente genera inmunosupresión y por consecuencia una predisposición a diferentes enfermedades

Las reglas de bienestar animal ya son una realidad en muchos países del mundo, y en ella se incluye evaluar todos los factores estresantes a los que es sometido el cerdo en sus distintas etapas de crianza, si tomamos conciencia de cada detalle podremos criar de mejor manera a nuestros animales.

Debemos reevaluar y considerar cada labor anotando como podríamos generar menor estrés y si de paso podemos ayudarlos además a mejorar su inmunidad, pues esta será una decisión que nos dejará buenas recompensas a largo plazo.

 

 

 

 

 

 

 

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